
PSICODERMATOLOGÍA
Sobre mí
Soy Psicóloga Clínica especializada en Psicodermatología, un área que estudia y aborda la conexión profunda y bidireccional entre la mente y la piel. Acompaño a personas que presentan afecciones dermatológicas como acné, dermatitis atópica, psoriasis, eccema o alopecia, especialmente cuando estas se ven influidas o agravadas por factores emocionales como el estrés, la ansiedad o la depresión. También trabajo con el impacto psicológico que generan las enfermedades cutáneas crónicas, ayudando a reducir el malestar emocional asociado y a mejorar la calidad de vida.
Mi enfoque terapéutico integra la Psicoterapia basada en evidencia, el Mindfulness y la Compassion Focused Therapy (Terapia Centrada en la Compasión), un modelo especialmente útil para trabajar la autocrítica, la vergüenza, la inseguridad corporal y el sufrimiento emocional que con frecuencia acompañan a los problemas visibles en la piel.
Además, mi formación en Medicina Integrativa me permite comprender la interacción entre sistema nervioso, sistema inmune, inflamación y regulación emocional, ofreciendo una visión amplia y coherente del proceso de salud y enfermedad.
¿En qué consiste la consulta en Psicodermatología?
La consulta en Psicodermatología aborda tanto los trastornos cutáneos influenciados por factores psicológicos como el sufrimiento emocional que surge a raíz de convivir con una enfermedad dermatológica crónica. La piel y el sistema nervioso comparten una conexión directa; por ello, lo que ocurre a nivel emocional puede reflejarse en la piel, y viceversa.
El abordaje es multidisciplinar y, cuando es necesario, trabajo de manera coordinada con dermatólogos, ya que muchas afecciones cutáneas persistentes tienen un impacto significativo en la salud mental y requieren un enfoque combinado.
Durante el proceso terapéutico se realiza una evaluación integral de la historia clínica y emocional de la persona, explorando la relación entre los brotes cutáneos y factores como el estrés laboral o personal, la calidad del descanso, situaciones vitales exigentes o conflictos emocionales no resueltos.
En el espacio terapéutico trabajamos emociones como la frustración, la vergüenza, la ira o la tristeza, que a menudo se expresan o intensifican a través de la piel. Se aplican técnicas de regulación del estrés, estrategias cognitivo-conductuales para fortalecer la autoestima y mejorar la relación con la imagen corporal, así como intervención en conductas mantenedoras del problema, como el rascado crónico o hábitos autolesivos inconscientes.
El objetivo es que la persona pueda comprender su proceso, adquirir herramientas prácticas para gestionar los desencadenantes emocionales y desarrollar una relación más amable y consciente con su propia piel, promoviendo autonomía, bienestar y equilibrio integral.
María Eugenia Silva R,
Psicóloga Clínica & Fundadora de ETNIKA Biocosmetica
Agenda abierta 2026
Atención Online / Presencial en Pucon

